Publicado: Mar Ago 21, 2007 11:27 amAsunto: Final del Concurso de Fan-Fics
Web Master y Kazekage
Registrado: 17 May 2007 Mensajes: 1935 Ubicación: En la Villa de la Arena como Kazekage que soy; y en La Palma del Condado(Huelva)
Bueno a votar a uno de estos 2 grandes escritores de Fics,Wolin y Haruka
Haruka
Capítulo 2. Papel mojado. Amor hacia el desierto
El viento del desierto era cambiante, rudo, maleable. Como sus gentes.
Como Kankurô.
Sakura tuvo esa certeza cuando llegó a la puerta de la habitación que le habían indicado Gaara y Temari y miró a dentro con precaución, cosa fácil dado que la puerta estaba entreabierta. Una fría brisa nocturna penetraba por la ventana abierta, arrastrando consigo pequeños y casi inapreciables granos de arena.
Kankurô estaba sentado en el alfeizar, con una rodilla flexionada y la otra colgando sin fuerza arrás del suelo. Apoyaba su barbilla en la mano cuyo codo se sustentaba en la rodilla. La corriente del desierto removía sus cortos cabellos pardos. En sus ojos azabache con reflejos verdes podía verse una extraña nostálgia, tan lejana que parecía imposible de alcanzar.
Sakura se sintió súbitamente cautivada por aquella mirada. Jamás antes había notado nada más que prepoténcia y orgullo en los ojos de aquel jounin.
De pronto, Kankurô notó que estaba allí. Por segunda vez en poco tiempo, le había pasado desapercibida la preséncia de aquella chica. Giró levemente la cabeza y la miró fijamente.
Una lágrima rodó por la piel morena del marionetista, hasta que murió limpiamente entre sus labios.
La kunoichi, sintiéndose insegura, dio un paso al frente, acostumbrando sus ojos a la oscuridad.
- ¿Estás bien, Kankurô-san...? -dejó ir en un susurro.
El chico la miró por unos instantes con desconcierto, pero luego le apartó la mirada y hundió de nuevo la cabeza entre las rodillas, cogiéndose unos mechones pardos con más fuerza de la que podía considerarse justa.
- No lo sé... -admitió. Su voz denotaba cierto aturdimiento- Puede que me haya pasado de la raya...
Sus hombros se estremecieron, como si un frío profundo e hiriente recorriera su espalda. Sakura sabía que eso era imposible. Le había visto correr a través del gélido desierto nocturno sin nada más que una capa de tela negra.
Miró alrededor. La habitación no era precisamente acogedora. Quizás el cuarto de todos los marionetistas era semejante... Por las paredes colgaban decenas de piezas de madera, brazos y piernas articulados, cabezas que sabía que estarían repletas de armas. A un lado, una mesa de trabajo llena de herramientas de montaje y varios recipientes de química, donde en muchas ocasiones entreveía distintos venenos, algunos a medio elaborar. Acercó una silla de un rincón y se sentó al lado del chico, dejando que la luna esférica le diera en pleno rostro.
- Si necesitas hablar con alguien, cuenta conmigo, Kankurô-san -aseguró en un murmullo, recostando una mano en la rodilla del mayor.
El jounin levantó levemente la vista y le dirigió una perdida mirada oscura. Sakura inspiró un poco, tratando de relajarse. Estaba harta de relacionar constantemente a Kankurô con Sasuke, pero era algo instintivo, no podía evitarlo. Quizás fuera porqué ambos tenían un color azabache profundo y sin brillo aparente...
El chico suspiró con pesadez y levantó levemente la cabeza.
- Vaya numerito he montado... Soy un idiota -soltó de pronto, como recriminándose- Sé perfectamente que el problema no es suyo, es mío... Tengo toda la culpa... -entornó levemente la mirada.
- ¿Por qué dices eso...? -quiso saber la chica, haciéndose un poco hacia delante.
Kankurô pensó mucho su respuesta, pero al final suspiró y apoyó la espalda en el marco de la ventana. Se llevó una mano a las sienes doloridas, masajeándolas.
- Me estoy volviendo un poco egoísta... Es como si no quisiera dejarles marchar... -sentenció- A Gaara y Temari, me refiero... Es verdad que Temari es la mayor y nos mandaba a ambos, pero yo me ocupaba casi siempre de Gaara... Le ví crecer, hacerse fuerte y convertirse en... -se le quebró levemente la voz- un monstruo... Fue entonces cuando Temari y yo nos unimos más que nunca... Nos apoyábamos mútuamente en el miedo que sentíamos hacia Gaara... Al cabo de unos años, él volvió a ser "normal"... Volvímos a ser una família completa...
Su mirada empezaba a parecer perdida, como si no mirara nada en concreto.
- Pero... desde hace unos años, todo ha cambiado... Gaara está muy ocupado con sus deberes de Kazekage y ahora encima tiene novia... Y Temari...hace tiempo que nos dejó... Apenas viene por casa y siempre que tiene un rato libre se va con Shikamaru... -denotó una expresión de pena- Es como si...me hubieran apartado de sus vidas... y no me dejaran volver...
De nuevo dejó caer la cabeza sobre el pecho en señal de abatimiento.
- Me siento muy solo... -admitió, con la voz quebrada.
Sakura se sintió embargada por un instinto protector superior a sus límites. Sin consultar con su cerebro, su cuerpo se movió solo y se encontró abrazando al chico con calidez, acariciando sus cabellos pardos como si de un niño pequeño se tratase. Kankurô, sin embargo, lejos de debatirse, entornó los ojos y acurrucó la cabeza. Se sentía arropado por primera vez en muchos años. Era una sensación que posiblemente no olvidara nunca.
Sakura no podía decir que aquel sentimiento de impoténcia le fuera desconocido. Sasuke la había expulsado violentamente de su vida hacia varios años, cuando la dejó aturdida en un banco de la villa de la Hoja. Ni siquiera miró atrás al marcharse. Aunque, incluso para ella, aquella sensación no era comparable a la de sentirse distanciado de una família. Eran situaciones distintas.
Al cabo de unos minutos de permanecer en aquella posición, Kankurô sonrió y levantó la cabeza. Parecía un poco avergonzado por su comportamiento.
- Grácias, Sakura-san... -le otorgó- Me siento mucho mejor ahora...
Pero Sakura no parecía escucharle. Le miraba con los ojos agrandados, la luz de la luna danzando en sus pupilas verdes. Un fugaz pensamiento cruzó la mente de Kankurô.
"Qué hermosa es... Qué belleza tan...salvaje..."
Tragó saliva. Notó un subtancial aumento de la temperatura en sus mejillas. Diós, se estaba ruborizando... Quiso apartar la mirada y evitar que se le notara, pero Sakura actuó antes. Posó suavemente las manos a ambos lados de la cara del marionetista y le obligó a mirarla.
Bajo la luz cristalina de la luna desértica, Sakura pudo entrever un brillo verdeazulado en los ojos de Kankurô, más allá del negro uniforme que sus iris azabache.
Sonrió para sí.
"Sus ojos...no son igual que los de Sasuke..."
Sakura sentía que por fin era libre para elegir a quien amar. En los últimos años, se había sentido irremediablemente atada al recuerdo del Uchiha. Pero ya no iba a sufrir más...
Su corazón era capaz de enamorarse de nuevo.
Sin dejarle tiempo a reaccionar, Sakura se hizo un poco hacia delante, quedando sentada en el alfeizar, junto a él, rodéandole con los brazos y fundiendo sus bocas en un suave y casto beso.
Aquella actitud tomó por sorpresa al chico, pero ni siquiera trató de evitarla. Al contrário, la asió hasta sus brazos y hundió sus caderas entre sus rodillas, abrazándola hasta que la distáncia entre ambos fue nula.
Se besaron durante minutos, ajenos al mundo helado que les rodeaba, intercambiando saliva caliente que se mezclaba en sus bocas, al mismo tiempo que sus alientos. Pronto llegaron los leves jadeos, reprimidos por el sentido de la decéncia de ambos jovenes. Las respiraciones, entrecortadas, ascendiendo en el aire helado como las aves de pájaros liberados de su jaula.
Y al separarse, sedientos de amor y a la par complacidos de cariño, se miraron a los ojos, sintiendo esa conexión especial de la que siempre habían oído hablar pero que nunca habían experimentado.
Sakura le regaló una sonrisa llena de ternura, mientras se inclinaba y besaba su clavícula izquierda con generosidad.
- ¿Sabes qué? Empieza a gustarme el desierto...
+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+
Shikamaru hacía ya horas que roncaba ruidosamente en el sofá, abrazado sin querer a un rollo de pergamino que tirara Kankurô hacía horas. Matsuri acababa de irse y tanto Temari como Gaara habían quedado sumidos en un silencio incómodo y asfixiante.
Se sentían culpables, culpables por haber atacado de aquel modo a su hermano. Sabían que la culpa era de ambos bandos, pero no habían sido tan comprensivos con Kankurô como deberían haberlo sido. Después de todo, era un chico de trato difícil y carácter diferente. Y ellos debían saberlo después de tantos años conviviendo con él.
Temari recordó casi sin querer la vez que, en plena noche, vio a Kankurô meciendo a Gaara en sus brazos para que parara de llorar. Así mismo, el menor de los hermanos Sabaku rememoró las veces en las que Kankurô y él jugaban a esconderse entre los callejones de la villa de los jounin que les cuidaban.
Qué recuerdos...
Como si se pusieran mentalmente de acuerdo, ambos se miraron de reojo. Temari arqueó las cejas y frunció los labios.
- Gaara... Puede que nos hayamos pasado un poco...
- Lo mismo pienso yo... -admitió el Kazekage, agachando levemente la cabeza.
Temari apartó la silla, con cuidado de no despertar a Shikamaru con el ruido, poniéndose en pie y estirando los brazos para desentumecerse. Gaara le imitó, aunque con mayor discreción.
- Vamos a decirle algo a ese béstia... -dijo Temari con una sonrisa maliciosa, ascendiendo por la escalera.
Anduvieron en la penumbra del primer piso, pasando enfrente de varias habitaciones hasta llegar a la cuarta. Temari inspiró profundamente y posó la mano en el pomo de la puerta, haciéndolo girar y empujando levemente. Una vez el rayo de luz provinente de la bombilla del pasillo iluminó la habitación...
...el grito de Temari hizo temblar la villa entera.
- ¡¡¡La madre que te...!!! -bramó la rubia fuera de sus casillas.
Gaara puso una cara de susto imposible de describir. Impresionado, se acercó al marco de la puerta y miró adentro. Si no fuera por su excelente autocontrol, hubiera terminado en el mismo estado que su hermana.
Kankurô estaba dormido, metido en su cama y con una expresión de bienestar absoluto. Sin embargo, ello hubiera sido completamente normal de no ser por el hecho de que...Sakura estaba también metida en el lecho, con la cara apoyada en el pecho del jounin y los brazos rodeando su trabajado abdomen. De vez en cuando, los dos jounin exhalaban suspiros de calma.
- Mmh...Kankurô-san... -musitó Sakura entre sueños.
En un arrebato emocional, Temari se acercó a su hermano y, con toda la mala leche, le estampó su puño cerrado en la cabeza. El castaño se despertó bruscamente, balbuceando palabras incoherentes y mirando a todos lados como enloquecido. Terminó de despejarse del todo cuando el golpe de su hermana se repitió, justamente en el mismo sitio. Se llevó las manos a la cabeza, dolorido.
- ¡Temari, ¿qué haces...?! -exclamó, frotándose el chichón.
- ¡¡Degenerado...!! -bramó la rubia, con las manos en las caderas- ¡Nos montas esa escenita y después tu te...te...te ligas a Sakura-san!
- Temari, por favor... -musitó Gaara, avergonzado, llevándose una mano a la frente- No ha pasado nada...
La usuaria del viento no entendió aquello, pero después de estudiar con la mirada a su hermano y a la kunoichi...descubrió que no les faltaba ni una sola prenda. La cara de Temari era digna de fotografiar.
De pronto, Sakura empezó a estremecerse, haciendo temblar la cama. En un momento dado, estalló en una sonora carcajada que se elevó en la oscuridad del cuarto, relajando el ambiente. Se incorporó poco a poco, aguantándose el estómago a causa de la risa. Segundos después, el propio Kankurô estalló en carcajadas, riendo a pleno pulmón. Con lágrimas en los ojos y ante unos atónitos Temari y Gaara, ambos chocaron las manos en señal de complicidad.
- Ay...me muero... -dijo Sakura, sin poder parar de reír- No creía que se lo tragaran...
- Diós, como me arrepiento de no llevar cámara... -dijo Kankurô, divertido.
Temari estaba cada vez más roja, pero más que a la ira se debía a la vergüenza. Les señaló con dos dedos temblorosos.
- No puedo creer que nos hayas hecho esto, Kankurô... Seguro que esto es cosa tuya... -dijo, ruborizada- ¿Era todo mentira...? -sugirió, arqueando las cejas a más no poder.
Sakura detuvo sus carcajadas, dejando no obstante una leve sonrisa en su rostro. Miró de reojo al marionetista con una expresión soñadora. En un abrir y cerrar de ojos, estaba sentada en su regazo, con las manos rodeando su cuello. Los ojos verdes de la kunoichi miraron a Temari brevemente.
- No del todo... -admitió.
Acto seguido, sin importarle que los hermanos de Kankurô estubieran mirando, hundió sus labios en los del chico que le brindaba su abrazo. Cuando él, más tímidamente de lo que podría haberse esperado, le correpondió, Sakura se sintió la mujer más dichosa del mundo.
Definitivamente, Sasuke era papel mojado.
+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+
De nuevo aquel calor abrasador. Tenía la sensación de que las sandalias se le pegaban a la arena. No obstante, no era tan insoportable como las otras veces que había ido a Suna, y la razón era evidente.
A diferéncia de las otras ocasiones, un entusiasmo creciente la embargaba por el mero hecho de pensar que volvería a la Arena.
Se podía decir que Sakura había empezado a amar el desierto.
Alzó la vista, con el sudor deslizándose levemente por su frente. Su corazón vibró de emoción.
Una silueta negra, ajena a las agobiantes temperaturas, la esperaba de pie en el mismo sitio que dos meses atrás.
Poseída por unas fuerzas que no conocía, aceleró el paso y, sonriendo, se lanzó a los anchos brazos de la persona que había robado su corazón. Se besaron bajo la mirada del sol y del basto desierto, el que, a partir de aquel día, sería el hogar de ambos.
Kankurô sonrió con prepoténcia una vez se separaron, acariciando la curva de su mandíbula.
- ¿Y bien? ¿Cómo está usted, nueva embajadora de Konoha? -preguntó, burlón.
Sakura decidió seguirle el juego, así que levantó al barbilla con altanería.
- Dispuesta a vivir durante una laaaarga temporada en Suna... Ah, por cierto, Kankurô-dono -añadió- ¿Te parece si repetimos la broma de la otra vez?
- Por supuesto, no esperaba menos -aseguró él con una sonrisa maliciosa.
Un instante más tarde, encontró las manos de la chica aferradas al cuello de sus ropas negras. Al mismo tiempo, aquellos finos labios se desplazaban por el bronceado cuello del marionetista. Después de aquel furtivo y húmedo roce, los labios de Sakura se acercaron al oído de un ruborizado Kankurô.
- Aunque...quizás esta vez...vayamos más en serio... -dejó escapar la chica en un sensual ronroneo.
Wolin
Sueños Púrpura
1º capítulo
(es 1 relato inventado, empieza tal que así, no le deis muchas vueltas)
Año tras año los esclavos humanos, sirvieron a orcos y umbríos en las tierras que antaño pertenecieron a sus padres. Trabajaban sin descanso sobre las ruinas de lo que hacía un tiempo había sido un magnífico castillo. Nada quedaba ya apenas de la identidad como pueblo propio de los humanos, ningún gran monumento que ensalzase sus corazones de un orgullo propio, ni les envalentonase a sostener de nuevo un arma contra aquellos indeseables invasores.
Pero si bien los humanos, tan usualmente materialistas y corrompidos, eran esclavos carnales, no lo eran en sus corazones. La mayor cualidad, la más preciosa, adorada y peligrosa, la habilidad para soñar, que surgía en ellos desde la infancia, era ahora más fuerte que nunca. Soñaban con libertad, con sus vidas, con sus amores perdidos y su sed de venganza. Soñaban con volver a ser una civilización propia, con recuperar su pasado. No necesitaban monumentos, castillos ni tesoros. No necesitaban nobles ni títulos. Solo soñar
Pues ya se sabe que los sueños, siendo sueños, a veces, y solo a veces, se vuelven realidad...
- Juro que algún día, cuando sea grande, acabaré con estas malditas bestias. Lo juro sobre la tierra que cubre los cuerpos de mis padres. ¡¡¡Creceré, me esforzaré, seré fuerte... y no pararé hasta acabar con todos ellos!!!, ¡¡¡¡LO JURO!!!!
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Diez años pasaron, desde que un día teñido de rojo, un niño con rostro surcado por las lagrimas, prestó estas palabras al viento, que se encargó de susurrárselas todas las noches en sus sueños.
- Hoy es el día - Suspiró el joven de cabellos castaños, piel morena y poderosos brazos a causa de sus forzados trabajos diarios, sentado aún en su cama, una manta tendida en el suelo, en un campamento minero - Hoy os vengaré, padre... madre.
El joven se incorporó oteando el horizonte, bañado por débiles trazos de luz arrojados por el temprano sol de verano. Iba a ser un día caluroso...
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- Vas a hacerlo, ¿verdad? - Preguntó temblorosa una voz femenina a su espalda agachando la cabeza profundamente dolida - Bueno... hoy es... hoy hace ya... No tienes porqué hacerlo. ¡Ellos estarán orgullosos de ti igualmente! - añadió
El joven castaño se giró sobresaltando a su amiga. Los ojos profundos y sombríos de Agael se encontraron con la mirada expresiva y asustada de Krishia.
- Lo sé. Pero aunque ellos puedan estarlo, yo no. No podría sentirme orgulloso conmigo mismo viviendo así cada día - respondió serio pero comprensivo
la muchacha rubia deslizó sus ojos verdes hasta las manos de su amigo para estrecharlas entre las suyas interrumpiéndole e intentando darse valor.
- Pero si lo intentas, tal vez... tal vez yo... no vuelva a verte. No quiero que eso pase, no necesitas vengarles, no tienes que demostrar nada a nadie. Yo se que su muerte te atormenta, pero no puedes desperdiciar tu vida así. No puedes. No puedes dejarme sola en este mundo. Quédate conmigo. ¡Huyamos si quieres! pero no... no...
Las lagrimas de Krishia no le permitieron acabar, pero las palabras no importaban. Agael se soltó de entre sus manos para estrecharla entre sus brazos en un intento de sofocar sus dudas y temores
- Tengo miedo - confesó agarrando con fuerza las estropeadas ropas de su amigo - Tengo miedo de que mueras.
- Y yo también tengo miedo, pero no de la muerte - Respondió él - Tengo miedo cada vez que me acuesto, de pensar que a la mañana siguiente tal vez no despierte. Tango miedo de preguntarme a quien se llevarán la proxima vez. De preguntarme por qué los hombres que se llevan nunca vuelven. De por qué las mujeres que vuelven lo hacen llorando y asustadas. Tengo miedo de pensar que algún día a ti también te llevarán. No quiero que nada malo le pase a mi mejor amiga. No quiero vivir con temor cada día. Es por eso, que prefiero luchar, prefiero pensar que aún cayendo, habré conseguido algo por el bien de todos. No puedo simplemente quedarme sentado. No puedo simplemente huir.
Krishia aferró más fuerte a Agael, intentando permanecer firme como él por la doble confesión oculta que acababa de dedicarle. Era bonito pensar que alguien se preocupaba por ella, aunque no del mismo modo que ella se preocupaba por él. Cuando el resto del campamento empezaba a despertar completamente y el ambiente se tornaba ruidoso a la par que el sol cogía fuerza, Krishia se separó de él. Intentó sonreír ocultando sus penas forzosamente, y pasando su dedo pulgar sobre la mejilla de Agael en modo de caricia añadió conteniendo sus lagrimas "no llores más, que me vas a hacer llorar a mi". Agael agradeció esas palabras, las mismas que ella siempre le decía cuando eran niños. "Pero prométeme que no harás tonterías, una vez muerto no podrás matar a nadie más. Si la cosa se pone fea, corre". El castaño asintió volviendo a recuperar su rostro serio. Esa era su despedida.
Como siempre el muchacho salió del campamento con los demás, en dirección a la mina. Se situó en último lugar permitiendo que todos sus compañeros se equipasen y entrasen a la mina para no verse envueltos en problemas. En la entrada de la mina, como venía siendo habitual desde hacía tiempo, solo había apostado un guarda. Los orcos habían rebajado mucho la vigilancia ya que hacía mucho que los grupos de rebeldes habían dejado de alzarse. Agael aprovecharía la confianza de los orcos en su contra.
Pasó junto a la enorme masa acorazada de músculo verde y armadura ennegrecida. El orco, un ser guerrero por naturaleza y bastante arisco, observaba con sus ojos completamente negros avanzar la fila de esclavos humanos desde la agradable sombra de los árboles. Se erguía inútilmente frente a la gente que entraba a la mina, sintiéndose superior y satisfecho, manteniendo una expresión de soberbia en la que destacaba su gruesa y prominente mandíbula inferior, rematada en gruesos colmillos gastados y sujetando el mango de una enorme y ancha espada curva sobre el cinto en la que permanecía sujeta.
Cuando Agael pasó, algo distanciado del resto, y se dispuso a coger su pico del montón que tenía frente a si, decidió tomarse su tiempo
- ¿Qué pasa? - Inquirió en un gruñido el orco - Date prisa
- Perdón, es que tengo un problema con esto - Se exculpó agachado aún frente al monton de herramientas, y agarrando con fuerza el mango del pico
- Enclenque humano. No me hagas perder la paciencia ¿Qué problema? - Repitió la bestia verde acercándose al esclavo
- ¡TU! - Escupió Agael levantándose cara al orco y descargando toda la potencia del pico hacia el cuerpo del invasor. El orco mostró una extraña mueca de sorpresa y emitió un sonido asustado a la vez que sus reflejos hacían que se cubriese la cabeza con sus brazos.
El pico atravesó el brazo derecho del orco, derramando un alarido momentáneo y una considerable cantidad de liquido morado y viscoso que manaba de la herida. Mierda, he fallado" pensó Agael mientras que intentaba sacar el pico. El orco una vez hubo pasado el primer susto y se hubo acostumbrado al dolor de la herida soltó una carcajada confiada. Hacía tiempo que no tenía una pelea.
- Pagarás por esto - Gruñó tras la carcajada
Agarró la cabeza del joven y le alzó. Era como un niño en sus manos. Podría matarte esclafandole pero eso no le proporcionaría diversión. Tendría el placer de desmembrar a aquel joven él solito. Le tiró a un par de metros en el suelo, y tras quitarse el pico de su brazo se lo volvió a lanzar al esclavo. Después cogió su espada y se acercó zarandeándose en pesadas zancadas y acompañado de un característico gruñido más parecido al de un gorila a cada movimiento. Cuando estuvo frente al humano, que apenas se había incorporado algo tras los árboles llamó la atención de la pesada bestia.
Agael se incorporó atontado por el golpe viendo como aquella tonelada de carne verde enlatada se acercaba torpemente dispuesto a destrozarle. Se obligó a ponerse en guardia y cuando lo tuvo justo delante lanzó nuevamente el pico animándose con un grito de guerra esperando poder acabar con la bestia antes de que acabasen con él. cerró los ojos instintivamente, esperando que en pocos segundos su cabeza resbalase de entre sus hombros, sin embargo solo sintió un salpicón espeso y viscoso en su rostro... no había dolor, no pasaba nada. un segundo suspiro de sorpresa a su espalda le hizo abrir los ojos. Frente a él tenía a un orco caído de rodillas con un pico atravesándole el cuello, del cual no paraba de surgir aquella apestosa sangre morada. El propio Agael estaba embadurnado de ella completamente, y cuando se giró para comprobar de quien era aquel sonido se encontró cara a cara con la mirada más dulce que jamás antes hubiese visto.
Unos clarísimos y despiertos ojos azules absorbieron la atención del joven durante unos segundos, sintiéndose extrañamente maravillado, por algo tan aparentemente simple como podía ser una mirada. La dueña de aquellos ojos abiertos de par en par, y labios entrecerrados en gesto de asombro, apostada entre los árboles, tampoco acababa de reaccionar. Su rostro humano también estaba surcado por la sangre del orco. Agael reaccionó, no era momento de quedarse ensimismado por ninguna estúpida razón. Observó la situación. Pese a que lo intentase no podría ocultar el cuerpo del caído, pesaba demasiado. Y aun consiguiéndolo, toda la tierra y vegetación a su alrededor estaban impregnados de aquel alarmante y fétido aroma. Se decía que los orcos poseían buen olfato. Así que debería salir de allí cuanto antes.
Sin pensárselo dos veces le arrebató la pesada espada al muerto y cogiendo de la muñeca a la muchacha echó a correr entre los árboles. Si la dejaba allí y la encontraban aquella chica no duraría mucho. Agael corría y corría sabiendo que su vida dependía ahora únicamente de este hecho. Seguía estirando sin demasiado esfuerzo de la mano de la extraña muchacha. No la había visto nunca por allí. Sus ropas estaban demasiado arregladas y su piel demasiado fina y pálida para vivir como una esclava. Suponía que haber visto como mataba al orco le habría producido un shock a la pobre. La muerte nunca era agradable de ver ni tampoco de regalar.
Si esto era cierto posiblemente la joven se cansase con facilidad, por lo que decidió aminorar el paso para comprobar en que estado se encontraba. Ella no frenó y tropezó con él tirándole al suelo y cayendo encima suyo. Agael abrió los ojos recuperándose del impacto, mas preocupado por ella que por él mismo. La chica que había caído de bruces sobre él intentó levantarse. Conforme la joven apoyaba sus manos en el suelo y se levantaba, el castaño volvió a encontrarse con aquella expresión inocente, esos ojos cristalinos que le devolvían la mirada absorbiendo todas sus dudas como si no existiesen. El pelo largo y negro caía sombre su rostro produciéndole un agradable cosquilleo al mecerse por la agradable brisa, y aquellos labios entreabiertos, por los que resbalaba su profunda y sonora respiración a causa de la carrera, consiguieron que Agael se quedase sin aire por unos instantes. Pese a todo lo ocurrido, en esos instantes sentía en aquella expresión manchada de sangre una agradable y reconfortante calma. Sintió a su vez como sus mejillas, ocultas por el líquido púrpura, ganaban un tono rojizo. Se deshizo del hechizo de los ojos de aquella chica desviando la mirada fingiendo observar los alrededores y finalmente ambos se levantaron de allí
- Oye, lamento que te hayas visto envuelta en esto, pero no hay nada que se pueda hacer ahora. Posiblemente nos busquen enseguida, estamos impregnados del fuerte olor de la sangre del orco, por lo que somos presa fácil, y yo apenas pude con ese, fue cuestión de suerte. Por lo que debemos salir de aquí, ¿vale? – Explicó Agael, y la desconocida asintió sin perder su expresión agradable e inocente, lo que le hizo dudar al muchacho sobre si de verdad comprendía lo que se jugaban.
Sin esperar más volvió a cogerla de la muñeca y rompió a correr de nuevo. No conocía aquellos bosques, pero lo único que importaba era alejarse lo más pronto posible.
Tras un par de minutos frenó en seco al dar a parar con un inoportuno salto en la montaña de varios metros de altura, no cayó de milagro. Era lo peor que les podía haber pasado, no podían continuar por ahí y deberían volver hacia atrás. Sin embargo, de nuevo la chica no frenó, pero a propósito, ya que pasó a su lado sin soltarle y estirando de él le propulsó al vacío.
Agael sintió sin poder hacer nada por evitarlo, como sus pies perdían el contacto con la sólida tierra. Aquella maldita loca iba a acabar con ambos. Él ya no la cogía, sino que ella le cogía a él firmemente. Agael no era de los que le gustaba echar en cara los errores al resto aunque le perjudicasen, pero en éste tan siquiera tenía palabras para poder nombrar lo que esta suicida había provocado. Él estaba dispuesto a morir, pero no quería que fuese así, saltando por un precipicio en la montaña. Con tanta divagación sintiendo su cuerpo en el aire, a sabiendas de que pronto todo habría acabado, tardó en percatarse del hecho de que no caía. Tanto ella como él parecían avanzar a la vez que descendían, de manera veloz pero controlada. De hecho juraría que era ella quien le llevaba, ya que algo estaba claro, ¡él no sabía volar!
Aterrizaron en tierra firme de nuevo y el muchacho se sintió indescriptiblemente alegre y satisfecho de poder volver a pisar el suelo aún con vida. Se desplomó sintiéndose pesado y cansado de repente, pero los problemas sólo acababan de empezar. Al parecer habían ido a parar a la zona de descanso de varios tigres de las llanuras. Unas fieras de aspecto felino y tan altas como un hombre. Agael sintió de nuevo como el mundo se rompía en pedazos y la muerte se cernía sobre él. Aquellas amarillentas bestias clamaban su comida con un rugido continuo. “No es posible” pensó abatido “pero no me puedo rendir, he de proteger a esta chica” se insistió no muy seguro ya de si necesitaba que la protegiesen, al fin y al cabo siempre podía volver a volar para salir de allí
- Tranquila, no te preocupes, no dejaré que te pase nada mientras aún esté con vida – Afirmó él para tranquilizarla, sin embargo aquella extraña desconocida no solo no parecía en absoluto preocupada, sino que tenía la sangre fría de mantener su expresión amable y aquella usual media sonrisa dibujada en la cara.
Se adelantó al castaño colocándose frente a los tigres, y de manera inexplicable y asombrosa, las cuatro fieras se calmaron al instante, ignorando la intrusión de aquellos dos humanos en su territorio. Poco a poco fueron girando y marchándose de allí. Agael volvió a caer en el suelo, sudoroso y con más de mil preguntas rondándole en la cabeza
- Tranquilo, no creo que los orcos de los que huías puedan seguirte hasta aquí – Opinó con voz suave, divertida y cristalina la muchacha, acompañando sus palabras con una sincera sonrisa – Me llamo Suzume, es un placer conocerte
......
weno suerte a ambos,pondré al k gane el titulo de Dios de los Fics
Se carrará a las 48 horas,sobre las 11:30 del Jueves 23 de Agosto _________________ .:^^My Last Signs^^:.
.:Gracias naaraji,eres el Mago de las Firmas,menudos Firmones!!!:.
Regalito de Narutohokage :p
no podrás con la dureza de la arena,¡la arena te arrastrará a su paso!
Yo no voto, xq como solo somos 2 sería tontería xD, pero comparto la opinión de javi, aunke en esta 2º entrega te he notado algo más floja (sutiles fallos que de normal no te veo) Tal vez fuese casualidad, supongo...
pd: paradojicamente en la escena del beso se me ha escapado un Ieeeeekssss (lo se, si, soy raro, nada que ver con el modo de escribir, sino que a mi personalmente me da cierto asko xD) Pero a lo que voy es que, 1 vez alguien me dijo: para que un libro sea bueno ha de hacerte reir, llorar, ponerte nervioso o enfadarte, al menos una vez. Weno, pos este ya me ha hecho soltar 1 exclamación así que... ahí keda todo. (aunke ya te digo q en el modo de redacción me gustó mas la 1º parte)
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Edit: lol no se como había mirado que pensaba que javi era fenris, rectifico xDDD (ande coño habre mirao)??? _________________
..."No es lo que eras y no eres, sino lo que quieres ser. No son tus defectos lo que ha de preocuparte, sino tus virtudes lo que la gente ve" le dijo el pequeño buda a la joven hada de espíritu libre, antes de percatarse de que aquellas palabras no eran solo para su amiga sino también para él...
Ultima edición por Wolin el Mar Ago 21, 2007 3:51 pm, editado 1 vez
Registrado: 23 May 2007 Mensajes: 988 Ubicación: buscando mi santo grial
Como es la final voy a vencer mi pereza
Voto x Wolin me gusta mas su historia, y ademas escribes genial
Haruka, solo te falla un poco el argumento q s 100% romantica XD aun asi me a encantado y escribes genial, me costo un wewo decidirme _________________
Registrado: 22 May 2007 Mensajes: 36 Ubicación: En una villa oculta, tan oculta que ni los ninjas de allí saben el nombre xD
Wow, yo voto por el de Wolin, es fanástico... (parece algo ambientado en ESDLA o algo semejante... XD).
P.D. No lo he hecho tan largo como quería, eso está claro _ _U. Seguí tu consejo, Wolin, de que era demasiado largo para ser parte de un concurso... No he tenido el suficiente espacio (aunque así mejor, que sinó me enrollo como las persianas XD). Juer, ahora resulta que porqué es todo romance... Cuando hago un fic que tenga lucha y romance, todos se quejan de que quieren mucho más romance... Soy tan lerda que no sé encontrarle el punto medio ¬¬ XD. Gomen _ _U _________________
Registrado: 23 May 2007 Mensajes: 988 Ubicación: buscando mi santo grial
Haruka Uzumaki escribió:
. Juer, ahora resulta que porqué es todo romance... Cuando hago un fic que tenga lucha y romance, todos se quejan de que quieren mucho más romance... Soy tan lerda que no sé encontrarle el punto medio ¬¬ XD. Gomen _ _U
No seas tan dura contigo misma q lo q pasa s q la gente nunca esta satisfecha
y aun asi, tu fic es digno de bestseller _________________
Jo, si necesitabas hacerlo más largo haberlo exo u.u
ara me sabe mal que mi opinión te haya influenciado tan drascticamente u.u . Para ser sincero no pensaba q me harías caso, y me esperaba 8-10 paginas por tu parte.... de exo estuve planteandome alargar el mio pa intentar poder estar a la altura de los tuyos (menos mal q no lo hice, si no habría kedado mu mal x mi parte xD)
Con respecto al romance... a mi en de el destino del clan uzumaki me parece un buen mitad y mitad (ya te lo dije, lo unico q no me gustaba era q todos los romances eran felices)
pd1: q es esdla? Oo.
pd2: Si tu me votas deberé votarte, en fin da = un 2-2 q un 3-3...
Pd3: gane el q gane, tu ya sabes lo que opino de tu forma de escribir, ya te lo dije en astronaruto, y te lo repetí akí. Asi que coge tu estilo, que aunke a mi no me guste la novela rosa, mira que grandes autor@s del genero existen. Y sepas que cuando tenga mi imperio de jovenes escritores te pienso reclutar. Y si te niegas te raptaré!
pd4: Fenris, ya que tas exo el animo, podrías leerte el prologo del otro que está olvidao ahí en un rincon sin ningun comentario xD (antes de q se te acabe el animo xD) _________________
..."No es lo que eras y no eres, sino lo que quieres ser. No son tus defectos lo que ha de preocuparte, sino tus virtudes lo que la gente ve" le dijo el pequeño buda a la joven hada de espíritu libre, antes de percatarse de que aquellas palabras no eran solo para su amiga sino también para él...
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